jueves, 9 de febrero de 2012

Algunos Mitos Urbanos y Populares.

Entre la gente circulan muchos rumores e historias que serían dignas de aparecer en “Mythbusters”, entre ellas algunas son bien divertidas:

Es posible escuchar al rayo antes de caer.  Lo escuché en un rancho de una mujer de una ciudad grande.  Una vez empezó a llover y algunos se colocaron bajo un gran árbol.  Cuando les hicieron la observación de que podía caer un rayo, la respuesta fue:  “si escucho el trueno me levanto”.  El problema es que el rayo es un flujo de electrones que viajan a la velocidad de la luz y el trueno, que es el sonido del rayo, viaja a la velocidad del sonido.  La velocidad de la luz en el vacío es de 299,792.458 km/s; y la velocidad del sonido es variable, pero es de 330 m/s (0.33 km/s) a 20°C es de 340 m/s (0.34 km/s), aún exagerando con una velocidad de 0.4 km/s la diferencia de velocidades es enorme, es imposible escuchar el rayo antes de que caiga.

Comer mucho limón hace que la piel se ponga de color amarillo.  Lo escuché de una muchacha de un pueblo pequeño.  El limón contiene varias substancias, entre ellas ácido cítrico y ácido ascórbico.  Es dudoso que ingerido aclare la piel, el efecto más probable es que aumente la vitamina C en el cuerpo y el sistema inmune sea más fuerte, pero el efecto en la piel sería casi nulo.  Los ácidos contenidos le dan un pH ácido, aunque esté diluído, esto puede hacer que sea útil como agente exfoliante, como claman algunos, pero es poco recomendable usar el limón como agente exfoliante porque es muy probable que arda, y la exfoliación sería no homogénea (algunas zonas no se exfoliarían).  Además, el pH ácido puede causar daños, el tomar mucho jugo de limón puro puede dañar el esmalte de los dientes, de hecho tenía en la escuela un compañero que de chico tomaba muchos cítricos y quedó con dentadura sensible por el desgaste del esmalte dental.

El estirarse por las mañanas puede causar infartos.  Ése mito lo escuché de boca de una conocida, parece que lo leyó en una revista muy popular.  Obvio que es falso, si no las mañanas serían mortales, y el terminar un trabajo tedioso también sería letal.  No hay relación alguna entre los infartos y el estirar el cuerpo.  Lo que es cierto es que los infartos son más frecuentes en la mañana, debido al ritmo ciscardiano.  Por las mañanas y durante la última fase de sueño, la presión arterial empieza a elevarse y se segregan algunas hormonas, sin embargo, los vasos sanguíneos están constreñidos y el sistema que previene los coágulos (la fibrinólisis), está en un periodo de baja actividad, lo que aumenta el riesgo de taponamiento de arterias en personas con problemas circulatorios.  Durante la fase de sueño REM se eleva la actividad cardiovascular (por eso amanecemos cansados, ya que se tienen sueños como correr y el corazón demanda oxígeno), de ahí que algunas personas mueran por infartos durante la noche (“la muerte del justo”).

El limón adelgaza la sangre.  Muy común entre la raza.  Otra variente es que mata las células blancas o linfocitos.  Hay que recordar que todo el alimento entra a la boca, y en el estómago es descompuesto en sus constituyentes por el jugo gástrico y las enzimas presentes en el estómago, de ahí pasa al intestino y es llevado por el flujo sanguíneo a la sangre.  El limón tiene ácidos ascórbico y cítrico, que son menos fuertes que el ácido clorhídrico presente en el estómago (aunque está muy diluido).  De hecho, tomar grandes cantidades de vitamina C (ácido L-ascórbico) fortalece el sistema inmune.

El frío causa el catarro.  El catarro común es la dolencia más generalizada del mundo, y posiblemente por ello los mitos en torno a esa afección son mucho más numerosos que los relativos a cualquier otra.
La equivoación más extendida de todas es que los catarros se producen por el frío.  En realidad, la causa está en un virus que se transmite de personas a otras.  Se acatarra quien entra en contacto cn alguien que ya lo tiene.  Si el frío produjese los catarros, los esquimales sufrirían permanentemente de ellos pero no es así.  También las exploraciones polares serían un riesgo de enfermarse, pero los expedicionarios nunca padecieron resfriados en aquella atmósfera libre de gérmenes de aquellas elevadas latitudes, hasta que convivieron al regreso con personas infectadas. 
Durante la primera guerra mundial, las tropas que vivieron largos períodos en trincheras soportando bajas temperaturas, humedad y toda suerte de desgracias, no mostraron tendencia creciente a resfriarse.
En la segunda guerra mundial, los prisioneros del tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz, habitualmente desnudos y hambrientos, advertían con sorpresa que rara vez se acatarraban.
Investigaciones en Gran Bretaña con gente expuesta al frío no mostraron susceptibilidad al catarro.  La explicación más idónea sobre el catarro es que la gente permanece más tiempo reunida en sus casas en el frío, y de éste modo facilita la transmisión del virus.  Tampoco se han hallado remedios para el catarro, existen analgésicos, como la aspirina, que únicamente aminoran los síntomas.

El hipo sólo se cura con un susto.  Falso, el susto puede ser más dañino en personas con problemas cardiacos.  El hipo es causado por contracciones del diafragma, en caso de hipo crónico se debe ver al médico, aunque a veces es psicológico y hay reportes de gente que se ha curado con hierbas o rezando a San Judas Tadeo.

Beber agua de mar produce locura.  El agua de mar puede contener substancias químicas perjudiciales, pero ninguna que produzca la locura.  Si se bebe agua del mar sin diluírla en agua potable, la concentración de sal podría deteriorar los riñones y causar la muerte.  No es perjudicial, en cambio, beber pequeñas cantidades mezcladas con agua dulce.

Pelo y uñas siguen creciendo después de la muerte.  En el cementerio Highgate, de Londres, Elizabeth Siddal, esposa del pintor y poeta Dante Gabriel Rossetti, fue exhumada de su tumba en 1862.  Un testigo presencial, Charles Austustus Howell, describió la pavorosa visión del cuerpo incorrupto, con su exuberante cabellera áureo-rojiza llenando prácticamente el ataúd (el motivo de la exhumación fue recuperar un poema con el que había sido enterrado Siddal, Rossetti siempre manifestó culpa por la exhumación).
Si el cabello de Elizabeth Siddal era tan extraordinario como afirmó Howell, así debió haber sido en el momento de su muerte.  El pelo de un cadáver jamás crece.  Después de la muerte tiene lugar desecamiento y contracción de la piel, que podría descubrir algo de pelo en la barbilla (quizá milímetro y medio), pero no lo suficiente para llenar un ataúd.  En las manos el desecamiento causa que se retraiga la piel en torno a las uñas, a veces ocurre lo mismo en la boca, el efecto es una ilusión óptica que hace que pareza que crezcan pelo, uñas, y a veces dientes.
El cabello y las uñas crecen desde la raíz por la multiplicación de células, y se alimentan por la corriente sanguínea.  Cuando se produce la muerte, el corazón se detiene, y la sangre deja de circular.  La nutrición de las células termina, y acaba su crecimiento.

Quienes caen de gran altura mueren antes de chocar con el suelo.  En una incursión aérea sobre Alemania en 1944, Nicholas Alkemade, sargento de la RAF, viendo su Lancaster envuelto en llamas, prefirió lanzarse sin paracaídas al espacio a morir abrasado.
Llegó a tierra ileso y consciente después de haber caído desde 5,500 metros de altura.  Descendía a una velocidad de 192 km por hora, cuando el impacto fue amortiguado por las ramas de tiernos pinos, por una densa y muelle maleza y, finalmente, por una profunda capa de nieve.  Nicholas recuerda que “fue algo así como saltar repetidamente sobre una lona”.
La terrible experiencia del sargento Alkemade refuta la idea de que aquellos que caen de grandes alturas mueren antes de chocar contra el suelo.  Se pensaba que la asfixia provocada por la velocidad de la caída, o la falla cardíaca debida al pánico, ocurrían mucho antes de producirse el golpe final.
Lo erróneo de ésa creencia ha quedado ampliamente demostrada por los paracaidistas que, regularmente, descienden en caída libre varios kilómetros antes de abrir sus paracaídas.  En 1960 el capitán Joseph Kittinger saltó desde un globo, en los Estados Unidos, y recorrió 25 km antes de que su paracaídas se abriese.  Llegó al suelo consciente e ileso.

No han de comerse ostras los meses que no tienen R.  Por curiosa coincidencia, los cuatro primeros y los cuatro últimos meses del año contienen en su nombre una R.  Ésta circunstancia fue advertida por el adagio que asegura que sólo en dichos meses deben comerse las ostras (ostiones).  Antes de la llegada del frigorífico pudo haber supuesto cierto riesgo tomar ostras en los meses cálidos del año.  La composición química de la ostra varía de una temporada a otra, especialmente en mayo y junio durante el tiempo del desove.  Después de la freza contiene menos glucógeno y es más pálida y acuosa.  Pero su sabor es muy semejante y en ningún caso guarda veneno.

Comer sandía en la cena puede ser mortal.  Muy común entre las domésticas.  Una vez una muchacha de pueblo vió a mi madre partir una sandía para la cena y exclamó casi en pánico:  “¡No señora le va a hacer daño!”, lo mismo para la muchacha que ayudaba a mi tía.  Hace años en un periódico amarillista salió en la portada:  “¡Cenó sandía y murió!”, trataba de un señor que le había dado un infarto.  ¡Incluso googleen  sandía y verán los resultados de yahoo respuestas!, lo que nos dice que la gente tiene la creencia de que cenar sandía puede ser dañino, incluso una respuesta dice:  “lo unico que ace mal es la sandia con cervesa, esa combinacion te mata”, otra respuesta:  “si comes sandia con vino te ‘moris’ ”, ¡sin comentarios!  Otras variantes del mito es que hace daño comer sandía y tomar leche, que la sandía es una fruta fría (¡de dónde salió ése disparate!), y que no se debe comer sandía si uno está crudo; según muchos es un alimento pesado para la noche.  La verdad es que son mentiras, la sandía es una fruta, y como tal tienen fructosa, y es una de las frutas con mayor contenido de agua, por lo que viéndola fríamente, es fructosa, agua, fibra y otros carbohidratos.  La sandía es inofensiva, y es una de las frutas más ricas en cuanto a sabor, es inofensiva durante la cena; sin embargo, la sandía es muy ligera, y es muy probable que a media noche uno se despierte con hambre.  Aunque una vez (la de cuando le dijeron a mi mamá que no cenara sandía) me dio diarrea, posiblemente, por otra cosa que comí más temprano.

El collar de limones.  Usado cuando los perros tienen enfermedades respiratorias (que la gente cree que es moquillo), se usó antiguamente pasado por agua (hervido) y caliente, con objeto de dejar una fuente de calor sobre el pecho, pero para el mismo efecto se pueden usar naranjas o papas.  Obviamente que es falso que ayude, las defensas de cada organismo se encargan de curar la enfermedad.

Los perros de hocico negro son bravos.  Incluso maestros con doctorado creen que es cierto (tenía un maestro que creía eso).  Los perros de cualquier tipo deben su carácter a condiciones de tipo ambiental y/o hereditario pero no a colores de la piel o de pelo. Debemos considerar que hay razas que se ha criado especialmente con carácter feroz para que cumplan con funciones de guardia y protección específicos pero no tiene que ver con colores.  El hocico negro es causado por el gen M264V, EM, por casualidad razas que son consideradas bravas tienen el hocico negro.


Cuando un perro cruza las patas en forma de X ya no le va a dar rabia.  Esto lo escuché de un señor de edad, originario de un pueblo de la Huasteca potosina; es mi mito favorito por lo disparatado.  Al ver un perro con las patas cruzadas en forma de equis, dijo que ya no le iba a dar rabia.  El mito no tiene fundamento, la rabia es una enfermedad contagiosa causada por un virus, el contagio se da por contacto de fluidos contaminados (casi siempre saliva), el cruzar o descruzar las aptas no tiene nada que ver, el único modo de evitar la rabia es aplicar la vacuna antirrábica cada año con el veterinario.  La rabia es una enfermedad que se debe tomar en serio, lo mejor es llevar cada año a vacunar el perro con el veterinario, yo he conocido personas que esperan a que vayan a vacunar a sus perros en las campañas de vacunación, pero es mejor hacerse responsable uno mismo del perro; es mentira que sea más frecuente en los meses más calurosos, que le de rabia al perro por dejarlo en el sol, que le de por no dejarle agua para beber, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario